En la pintoresca ciudad de Shimabara, situada en la isla japonesa de Kyushu, ocurre un fenómeno urbano que ha cautivado a miles de personas en redes sociales: cientos de coloridos peces koi habitan y nadan libremente en los canales de drenaje de las calles. Lejos de ser aguas residuales, estos estrechos cauces están abastecidos por cristalinos manantiales de agua dulce surgidos tras la actividad volcánica del monte Unzen, permitiendo que carpas de tonos rojos, blancos y naranjas alcancen tamaños de hasta 70 centímetros de largo.  

El origen de este singular ecosistema se remonta a una intervención planificada por las autoridades locales, quienes decidieron liberar a estos peces en un canal de 100 metros aprovechando la extrema pureza del agua. Conocida popularmente como la «ciudad de la carpa nadadora», Shimabara debe la conservación de este espectáculo visual al esfuerzo constante de sus habitantes, quienes llevan décadas limpiando y cuidando los cauces con orgullo para mantener el hábitat impecable.  

Esta increíble convivencia entre la infraestructura urbana y la naturaleza se ha convertido en un potente atractivo turístico y viral en plataformas digitales. Visitantes de todas partes del mundo acuden al lugar para admirar a las carpas recorriendo las calles en un espacio que tradicionalmente se asociaría al simple desecho de agua.  

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto cortesía Envato

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