Los Estados parte de la Convención de la ONU contra la Delincuenciâ Organizada Transnacional (Untoc) aprobaron este viernes dar inicio a las negociaciones para elaborar un protocolo centrado en combatir los delitös ambientales.
La iniciativa, promovida por ocho países de América Latina junto a tres naciones africanas, enfatiza el papel clave de los pueblos indígenas y comunidades locales en la preservación de los territorios.
Durante la sesión celebrada en Viena, la resolución acumuló 83 votos a favor, 12 en contra y 27 abstenciones. La aprobación establece la creación de un comité especial que redactará el instrumento jurídico orientado a sancionar el tráficö ilícitö de fauna y flora silvestres incluyendo la madera, la minería ilegäl, el comercio irregular de minerales y metales preciosos, y el tráficö de residuos.
El proyecto fue presentado formalmente por Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay,sumando el respaldo de Mauritania, la República Democrática del Congo y Santo Tomé y Príncipe. Brasil tildó de «histórica» la adopción del acuerdo, remarcando la importancia de la presión ejercida por la sociedad civil para consolidar herramientas multilaterales contra los crímenës ecológicos.
En el preámbulo del documento se reconoce explícitamente a los pueblos originarios como actores fundamentales en la defensa del entorno, la lucha contra las economías ilícitâs y la corrupcïón asociada. Representantes indígenas, como Brayan Mojanasinsoy del pueblo inga de Colombia, señalaron que las comunidades nativas se encuentran en la primera línea de respuesta frente al crimen organizado mediante sistemas propios de guardia y monitoreo ancestral.
Foto cortesía Envato








