La plataforma Airbnb anunció una actualización en sus políticas globales con el fin de limitar las exigencias que los anfitriones imponen a los usuarios al terminar su estancia. La medida busca eliminar normas confusas y responder a las constantes quejas de los viajeros sobre cobros o tareas excesivas antes del pago de salida.
A partir del 20 de noviembre, los propietarios no podrán solicitar labores que impliquen un esfuerzo considerable, tales como retirar la ropa de cama, sacar la basura o lavar la vajilla. Asimismo, la empresa estableció un límite de siete normas estándar por anuncio y prohibió la aplicación de multas directas por incumplimiento de las tareas solicitadas.
La compañía precisó que todas las reglas deberán ser transparentes desde el momento de la reserva y fijó como plazo máximo el 30 de abril para retirar las cámaras de seguridad internas en las propiedades. Con estas modificaciones, Airbnb apunta a simplificar los procesos de salida y reforzar la confianza de los usuarios en el servicio.
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