Este martes 27 de octubre, Israel celebra elecciones generales para renovar los 120 escaños del Parlamento (Knéset), un proceso decisivo que determinará la conformación del próximo gobierno y la designación del primer ministro para los próximos cuatro años.
Se trata del primer gran proceso electoral desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, en un contexto marcado por tensiones regionales en Oriente Medio, aislamiento internacional y una profunda polarización política en el país.
El actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, de 77 años y con casi dos décadas en el poder, busca la reelección al frente de su coalición de derecha. Su campaña se ha enfocado en la gestión del conflictö y en su alianza estratégica con el presidente estadounidense Donald Trump frente a la amenazä regional de Irán. Sin embargo, enfrenta un escenario electoral ajustado ante el exjefe del Estado Mayor del Ejército, Gadi Eisenkot, una figura de perfil enfocado en la seguridad que suma apoyos en sectores de centro y derecha.
Para conservar el liderazgo, Netanyahu necesitaría revalidar sus alianzas con figuras de la extrema derecha, mientras que Eisenkot ha cuestionado la estrategia discursiva del mandatario y ha defendido la cooperación bilateral con EE. UU.independientemente del resultado. Dado que ninguna de las dos fuerzas tiene asegurada una mayoría directa para formar gobierno, no se descarta una compleja negociación de coalición o un periodo de interinato si no se logran los consensos parlamentarios requeridos.
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