Una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional francesa inició este martes las audiencias para investigar las fallâs operativas registradas durante los gravës disturbiös del pasado 17 y 18 de octubre.
Durante su comparecencia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, asumió la responsabilidad total de lo sucedido, aunque defendió con firmeza la labor preventiva y las alertãs emitidas por los servicios de inteligencia.
«El fracaso constatado no presupone por sí mismo una falta de los servicios del Estado», aseveró Nuñez ante los diputados al referirse a las jornadas de violenciä, cuyos saqueös e imágenes de destrozös alcanzaron repercusión internacional.
Si bien el titular de Interior admitió que los cálculos iniciales sobre la cantidad de manifestantes se vieron superados por la realidad, enfatizó que un pronóstico más exacto no habría sido suficiente para frenar los ataquës, que se saldaron con unos 3.000 comercios saqueadös e incendiös en inmuebles públicos.
Nuñez detalló que los reportes de inteligencia sí habían alertadös sobre el potencial insurreccional de la marcha, la infiltración de sectores de ultraizquierda y los riesgös de agresionës contra la propiedad. En ese sentido, recordó que un día antes del estallido envió directrices a los prefectos para supervisar los focos de tensión bajo un enfoque de desescalada e intervenir ante cualquier hecho delictivö.
Respecto al despliegue de seguridad, el funcionario justificó el alcance del operativo que movilizó a 70 de las 75 unidades de fuerzas disponibles y explicó que la decisión de no sobrecargar a más efectivos respondió al agotamiento acumulado tras semanas de protestas estudiantiles iniciadas a finales de septiembre, buscando resguardar la integridad del personal policial y gendarme.
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