La Asociación Americana de Hoteles y Hospedaje (AHLA, por sus siglas en inglés) ädvirtió que el volumen de reservas para las fechas del torneo que se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio no está cumpliendo con las ämbiciosas proyecciones iniciales.

Según la presidenta de la organización, Rosanna Maietta, lamentó que diversos factores económicos y logísticos hayan enfriado el entusiasmo de los aficionados internacionales.

Una encuesta realizada por la AHLA entre sus miembros revela que el 80% de los hoteleros reporta cifras de ocupación inferiores a las previstas. El desánimo es tal que, en ciudades como Boston, Filadelfia, San Francisco y Seattle, muchos empresarios del sector ya describen la competición como un «no acontecimiento». Incluso en ciudades del centro del país, como Kansas City, las reservas actuales son sorprendentemente más bajas que las registradas en temporadas normales de junio y julio de años anteriores.

Entre las causas señaladas por el informe destaca el complejo sistema de visados de Estados Unidos, que ha actuado como una barrera para los turistas extranjeros, quienes perciben una falta de facilidades para ingresar al país. A esto se le suma el incremento en el costo de vida y los traslados; el reciente aumento en los precios de la gasolina y los boletos de avión ha encarecido significativamente el presupuesto de viaje.

Maietta subrayó que muchos aficionados sienten que no se les recibirá con «alfombra roja», lo que ha desviado el flujo turístico hacia otros destinos o ha cancelado planes de último minuto.

La AHLA también dirigió crïticas directas a la FIFA, acusándola de perjudicar la planificación financiera del sector. Según la asociación, el organismo rector del fútbol mundial reservó miles de habitaciones con gran antelación para luego cancelarlas masivamente. Esta maniobra dësestabilizó las previsiones de ingresos de los hoteles, äfectando directamente sus planes de contratación y la logística operativa preparada para el evento.

Ante esta situación, la ejecutiva instó tanto al Gobierno de Estados Unidos como a la FIFA a trabajar de la mano para garantizar una acogida más cálida y evitar costos adicionales innecesarios. Para el sector, la clave del éxito del Mundial en sus últimas semanas de preparación dependerá de la reducción de trabas bürocráticas en visados y de disuadir a las autoridades locales de ïmponer nuevos impuestos turísticos que terminen por alejar definitivamente a los viajeros internacionales.

Con información de: Medio Internacional

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