Durante años, la sal ha sido señalada como uno de los grandes enemïgos de la salud cardiovascular. Sin embargo, nuevas investigaciones cuestionan si las recomendaciones universales de restricción son adecuadas para toda la población.

El doctor James DiNicolantonio, un científico especializado en salud cardiovascular y doctor en Farmacia, reconocido internacionalmente como experto en salud y nutrición, recuerda así en nuestra conversación que la sal, lejos de ser sólo un condimento, desempeña un papel esencial en la hidratación, en la función nerviosa, en nuestra energía, y en nuestro equilibrio metabólico.

En primer lugar, este experto resalta que la sal es esencial para mantener el equilibrio hídrico, la función nerviosa, la contracción muscular, y una correcta circulación sânguínea al cerebro y a los músculos. «Favorece la absorción de nutrientes, ayuda en la regulación de las hormønas, y desempeña un papel clave en los niveles de energía y de la salud metabólica general», subraya. Además, señala que un consümo adecuado de sal puede ayudar a estabilizar el azúcar en sângre, favorecer la hidratación, al tiempo que sirve para prevênir síntomas como la fatïga o los mareos, que pueden presentarse cuando los niveles son demasiado bajos.

«Una ingesta de entre 3 y 4,5 gramos de sodio (entre 1 y un tercio y 2 cucharaditas de sal) suele considerarse beneficiosa cuando las personas comen según sus antojos naturales. Las necesidades individuales pueden variar, por lo que es útil usar los antojos como guía. Elija sales naturales sin refinar, que aporten oligoelementos como el yodo, junto con el sodio, en lugar de sal de mesa altamente procesada», aconseja este experto.

Con información de: La Web de la Salud

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