La diâbetes es una de las enfêrmêdades crónicas más difíciles de controlar para quienes la padecen, y mantener los niveles de glucosa en sângre dentro del rango objetivo puede ser complicado. Con el tiempo, los niveles elevados de glucosa en sângre de forma constante pueden aumentar el rïesgo de complicaciones gräves relacionadas con la diâbetes, como cëguera, ampütaciønes, enfêrmêdades cardíacas y müêrte prematura.
Por su parte, las pruebas de glucosa en sângre mediante pünción digital se utilizan habitualmente para controlar los niveles de glucosa en personas con diâbetes tipo 2 y para orientar las tërapias, la dieta y la actividad física. Más recientemente, la monitorización continua de glucosa (MCG) ha presentado una alternativa menos dolorøsa.
Las personas con diâbetes llevan un pequeño sensor en el dorso del brazo que transmite las mediciones de glucosa a su teléfono móvil (o a un lector específico). Este dispositivo monitoriza los niveles de glucosa durante todo el día y la noche, y las alarmas avisan al usuario cuando los niveles son demasiado altos o demasiado bajos.
Este importante estudio refuerza la necesidad de ampliar el uso de la monitorización continua de la glucosa (MCG) a algunas personas con diâbetes tipo 2, si bien se requiere un análisis para confirmar su rentabilidad. Asimismo, subraya la importancia de garantizar que las personas con diâbetes tipo 2 que cumplen los requisitos para la MCG, según las directrices nacionales vigentes, tengan acceso a ella.
Con información de: La Web de la Salud









