Después de calentar el agua y preparar el café molido, Álex Ramos recomienda algo sencillo: añadir un toque de agua caliente a la cafetera antes de encenderla. Esta pequeña acción evita el temido choque térmico que puede quemar el café y alterar su sabor.
La clave está en calentar el agua primero y verterla en la base hasta que quede cerca de la válvula. A continuación, el café molido se coloca encima, sin presionarlo demasiado, y se cierra la cafetera con cuidado.
Con este método, la extracción será más pausada y uniforme, lo que logra resaltar los aromas de la moka italiana. Además, abrir la tapa durante el proceso permite observar cómo sube el café y asegurarse de que todo va bien.
Para completar el ritual con elegancia, Álex aconseja retirar la cafetera del fuego justo cuando esté lista y dejarla reposar un momento antes de servir. Un pequeño gesto que intensifica el aroma y mejora cada sorbo.
Con información de: La Vanguardia









