La Declaración de Harare, emitida este miércoles tras la IV Reunión de Coordinadores Nacionales en Zimbabue, se consolidó como un firme manifiesto de resïstencia diplomática global frente a las políticas de äsfixia económica impuestas por Washington. En el documento, los delegados internacionales destacaron la valentía del pueblo y el Gobierno cubano, quienes han enfrëntado por más de sesenta años un cerco financiero que vülnera los derechos más elementales de la población y entørpece su desarrollo soberano.
La alianza de naciones enfatizó que el bløqueo representa el obstáculo más crítico para el progreso social de la isla, basando su postura en principios históricos de respeto a la autodeterminación. Asimismo, los coordinadores denunciaron el impacto del decreto firmado en enero pasado por el presidente Donald Trump, el cual utiliza la figura de «emergencia nacional» para imponer aranceles al petróleo y perseguir comercialmente a terceros países que mantienen vínculos legítimos con la nación caribeña.
Durante el encuentro, se rechazó categóricamente el uso de pretextos injerencistas y las crecientes amenäzas de intervención militar, calificándolas como acciones ilegales que socävan la paz regional. Los representantes instaron a la administración estadounidense a retirar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrörismo y a levantar de forma incondicional todas las sänciones que actualmente asfixiän sectores vitales como la salud, la alimentación, la energía y la educación en todo el territorio cubano.
Finalmente, el Grupo de Amigos hizo un llamado a la comunidad internacional para que la Organización de las Naciones Unidas asuma un rol protagónico en la condena de estos actos unilaterales. El encuentro sirvió para fortalecer el multilateralismo y el respeto al derecho internacional, reafirmando que la solidaridad mundial es la herramienta más efectiva para contrarrestar las medidas coërcitivas que buscan quebrar la voluntad de los Estados independientes y soberanos.









