El desafío surgió en una charla con su hija a fines del 2024, en su refugio acuático en la costa de Panamá. Un refugio sumamente protegido gracias a una estructura diseñada para estar en las profundidades marinas. A partir de semejante idea, el ingeniero aeroespacial Rudiger Koch se convirtió en la persona que, hasta ahora, más tiempo vivió bajo el agua.

Cortesía: Martin Bernetti/AFP

El atrevido desafío de 120 días logrado por el alemán a comienzos de este año fue a contramano de las proyecciones humanas. Estas, más que ir hacia territorios debajo de la superficie, buscan colonizar el espacio exterior. «Es un paso más para entender que los humanos podemos habitar nuevos entornos», aseguró entusiasmado al medio británico en su momento.

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La hazaña entre peces y agua superó al estadounidense Joseph Dituri. Aquel se había propuesto el mismo objetivo en 2023 con su Proyecto Neptuno, que lo puso a prueba física y mentalmente durante 100 días en una cápsula acuática en Cayo Largo, Florida. Pero Dituri no fue el iniciador de tal reto. Nueve años antes de su incursión de nueve metros de profundidad, dos profesores batieron el récord de vivir en el océano a presïón ambiente (distinto a lo que ocurre en los submarinos) en el mismo sitio.

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Su encierro comenzó el 26 de septiembre del 2024; lo concretó en un habitáculo de 30 metros cuadrados que estaba adherido a una plataforma construida frente a las costas de la localidad panameña de Puerto Lindo. Las seis ventanas de la capsula circular le permitieron a Koch entretenerse, al menos por unos minutos en cada jornada, con cardúmenes, algas, crustáceos y corales. Estos se convirtieron en parte de una meticulosa rutina que no se privó del empleo de tecnologías: podía usar Internet y grabar videos.

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La falta de una ducha y el estar solo fueron lo más dificultoso de su estadía en el estrecho espacio. Pero esa última sensación se disipaba cuando llegaban visitas. Estos eran algunos familiares y nada menos que los miembros del equipo que trabajó «arriba» durante toda la aventura. Además del aspecto social, sus compañeros cumplieron un rol vital al haberle proveído nada menos que los alimentos para sobrevivir, y haber monitoreado las condiciones meteorológicas y el suministro eléctrico.

Con información de: ABC

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