El Parque Nacional Canaima reafirma su posición como uno de los tesoros naturales más impäctantes del mundo, atrayendo a una nueva ola de viajeros que buscan algo más que un simple paisaje, una conexión profunda con la energía de la tierra. Recientemente, la atención se ha centrado en las icónicas caídas de agua de la región, donde el fënómeno natural de la espuma orgánica creada por la fuerza de los saltos ofrece a los visitantes un «baño de naturaleza» único. 

El «baño de espuma» en Canaima es un fenómeno natural provocado por la saponina presente en el agua del río Carrao, que crea espuma blanca al caer con fuerza. Las saponinas, al mezclarse con el aire en los saltos de agua, principal mente en el Hacha, Sapo y Golondrina, donde actúan como un jabón natural. Además, se pueden observar piscinas naturales tipo jacuzzi en los tepuyes, como el Roraima.

Esta experiencia, que combina la adrenalina de la selva con un misticismo ancestral, se ha convertido en el símbolo de un turismo que prioriza el bienestar emocional y el asombro ante lo indómito. Más allá de la majestuosidad del Salto Ángel, la oferta turística en Canaima ha evolucionado para destacar vivencias sensoriales que permiten al viajero «detener el tiempo». 

Desde la interacción directa con las comunidades indígenas Pemón hasta la inmersión en las lagunas de aguas rojizas ricas en minerales, el destino invita a una desconexión total del ruido urbano. Los operadores locales subrayan que el verdadero atractivo reside en esa «fuerza pura» que emana de los tepuyes y ríos, permitiendo que el alma se reconecte con lo esencial en un entorno que parece haber sido preservado desde el inicio de los tiempos.

Con información de: Noticias 24 Horas 

Foto: Tripadvisor

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