En una confrøntación abierta con la comunidad internacional, el presidente Nayib Bukele ha desestimado las críticas por la reciente aprobación de una reforma constitucional que le permite gobernar indefinidamente. A través de la red social X, el mandatario respondió con un tono desafiante, acusando a los críticos de tener un “doble rasero” y sugiriendo que sus objeciones se deben a que la reforma fue implementada por un país “pequeño y pobre”.

En un movimiento que concentra aún más el poder en el Ejecutivo, la Asamblea Legislativa salvadoreña aprobó la reforma que no solo autoriza la reelección indefinida, sino que también extiende el mandato presidencial a seis años y elimina la segunda vuelta electoral. Esta medida ha sido ampliamente condenada por organismos de derechos humanos y actores internacionales, que la consideran un peligrøso

En lugar de abordar las preocupaciones sobre la concentración de poder, Bukele desvió la atención hacia otros países. Afirmó que el “90% de los países desarrollados” permiten la reelección indefinida de sus líderes sin recibir críticas. Con esta declaración, intentó equiparar sistemas parlamentarios con sistemas presidenciales, ignorando la diferencia fundamental en la separación de poderes y los controles democráticos.

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