¿Sabes cuando conoces a una persona y sientes que tenéis una conexión instantánea? También te puede suceder lo contrario, que conozcas a alguien y, sin saber por qué, sientes un rechazo visceral por esa persona. Puede ser su energía, su forma de expresarse, la seguridad con la que camina o su forma de mirar. Algo que hace que sientas atracción o rechazo, de forma fulminante.
Esto es lo que defiende Deepak Chopra, autor que ha escrito mucho sobre espiritualidad y el poder de la mente, considerado por muchos un gran experto en crecimiento personal. Según él, las personas con las que nos cruzamos son un reflejo de una parte de lo que somos. Y aunque a primera vista pueda parecer sencillamente una metáfora bonita, esta idea encierra una verdad psicológica poderosa que puede cambiar por completo la forma en la que nos relacionamos.
Cada persona que conoces es un espejo. Te refleja una parte de ti que necesitas ver. El espejo positivo no es un halago al ego, no te confundas. Es tan solo una invitación a reconocer nuestro potencial. Observar lo que admiramos puede ayudarnos a descubrir lo que anhelamos, cuáles son los principios básicos que nos mueven y qué es aquello que necesitamos cultivar en nosotros para ser felices.
El espejo negativo no está ahí para herirte. Al contrario, es una oportunidad, porque te muestra aquello que necesita atención y comprensión de tu parte. No se trata de asumir culpas, sino de practicar la honestidad con una pregunta clave: ¿por qué esto me afecta tanto?
Con información de: Cuerpomente









