La Ciudad de México fue impactada por intensas lluvias y granizo, generando un significativo caos, las fuertes precipitaciones provocaron inundaciones generalizadas, afectando las principales vías de la capital y paralizando el flujo vehicular, lo que resultó en problemas considerable para los residentes y el transporte público.
El centro de la ciudad, en particular, sufrió los embates de la tormenta, con el granizo y la lluvia desatando anegamientos en calles y avenidas. Esta situación crítica también llevó a la caída de varios árboles, exacerbando los problemas de movilidad y poniendo en riesgo la infraestructura urbana, mientras los servicios de emergencia trabajaron para mitigar los efectos de la tormenta y asistir a los ciudadanos afectados.
Ante la magnitud de los eventos, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México, emitió una alerta amarilla para las 16 alcaldías, esta medida preventiva se tomó con el objetivo de informar y advertir a la población sobre los riesgos asociados al mal tiempo, instándolos a tomar precauciones y mantenerse seguros durante y después de la tormenta.
Adicionalmente, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro implementó la marcha de seguridad en la mayoría de sus líneas. Esta acción busca salvaguardar la integridad de los pasajeros y del personal, operando con velocidades reducidas para asegurar un tránsito seguro a pesar de las condiciones meteorológicas adversas que persisten en la urbe.
Con información de: AFP









