La idea de que cønsumir carbohidratos durante la noche provoca un aumento automático de grasa corporal es un mito que carece de base biológica, siempre que las calorías totales diarias estén controladas. El cuerpo humano no posee un mecanismo que transforme estos nutrientes en tejido adiposo de forma distinta después de las 7:00 p.m.

De hecho, para quienes mantienen entrenamientos intênsos y buscan una recomposición corporal, su inclusión nocturna puede ser una herramienta estratégica para optimizar el rendimiento y la salud metabólica. Uno de los beneficios más significativos de esta práctica es la mejora sustancial en la calidad del sueño, factor determinante para la pérdida de grasa y el aumento de masa muscular.

Los carbohidratos facilitan la disponibilidad de triptófano en el cerebro, lo que incrementa la producción de serotonina y melatonina. Además, ayudan a regular los niveles de cortisol, evitando estados de alerta innecesarios y micro despertares nocturnos, mientras que a nivel físico permiten reponer el glucógeno muscular necesario para la recuperación y el crecimiento tras el ejercicio.

La clave del éxito no reside en evitar este grupo alimenticio, sino en la selección de fuentes de calidad y su combinación con proteínas para reducir la carga glucémica. No es necesario seguir reglas rígidas sobre en qué momento del día concentrar la energía; lo fundamental es el cumplimiento de los macronutrientes totales y la adherencia al plan alimenticio. Integrar porciones adecuadas de alimentos como batata u otros carbohidratos complejos en la cena, acompañados de vegetales y proteína, se presenta como una opción superior para quienes buscan fuerza y una mejor composición física.

Con información de: Sascha Fitness
Foto: Freepik

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