Tres imponentes pantallas gigantes instaladas en el Great Lawn de Central Park con el horizonte de Manhattan de fondo sirven de escenario este domingo para la «watch party» oficial más grande del planeta. Se proyecta que unas 50.000 personas se reúnan en el emblemático parque neoyorquino, el cual desde el mediodía se ha llenado de música en vivo, comida y una marea de aficionados que no lograron conseguir entradas para el partido debido a los altos costos.

La fiesta en Central Park es un reflejo de la diversidad del torneo, donde convergen fanáticos de múltiples nacionalidades. Aficionados de diversos rincones de Estados Unidos se han congregado vistiendo no solo los colores de España y Argentina, sino también camisetas de selecciones como Colombia y México, evidenciando que la emoción de la final trasciende las fronteras. En la antesala del evento, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, resaltó el impacto social de la actividad al definirla como una oportunidad única para que la clase trabajadora de la ciudad disfrute y celebre la gran cita deportiva.

Mientras el alcalde y unos 82.500 espectadores —incluyendo al presidente Donald Trump, encargado de entregar el trofeo— presencian el duelo en el MetLife Stadium, la fiebre del fútbol arropa el resto de Nueva York y Nueva Jersey. Puntos como el Rockefeller Center, Jersey Fan Hub y Brooklyn Fan Zone ofrecen pantallas y eventos culturales para los fanáticos.

Por su parte, las comunidades de los países finalistas se han tomado la ciudad. La afición española organizó una marcha masiva desde Times Square hasta Hudson Yards, concentrándose cerca del Mercado Little Spain del chef José Andrés. En paralelo, la hinchada argentina ha contagiado su pasión tras realizar masivos «banderazos» en Times Square, frente a la estatua de San Martín y en la recién rebautizada «Argentina Way», logrando que incluso diversos locales hispanos de Queens se transformen en sedes de apoyo a la Albiceleste.

Con información de Globovision.

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