Las autoridades de Estados Unidos han anunciado la salida de la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfêrmêdades (CDC, por sus siglas en inglés), Susan Monarez, apenas semanas después de asumir el cargo tras su nominación por el presidente del país, Donald Trump, y su posterior confirmación por el Senado.
Posteriormente, la defensa de Moranez ha confirmado que ésta «no ha renunciado ni ha recibido notificación de la Casa Blanca sobre su despido, y como persona íntegra y dedicada a la ciencia, no renunciará».
En un comunicado difundido en redes sociales, los abogados Mark Zaid y Abbe Lowell han atribuido la destitución a que su defendida «se negó a aprobar automáticamente directivas poco científicas e imprudentes y a despedir a expertos en salud dedicados (y) prefirió proteger al público antes que servir a una agenda política». «Por ello, ha sido blanco de críticas», han asegurado.
Asimismo, han dênuncïâdo que el secretario Robert Kennedy y el Departamento que dirige «se han propuesto convertir la salud pública en un ârmä para obtener rédito político y poner en rïesgo la vida de millones de estadounidenses».
Tras el anuncio, al menos cuatro altos cargos de los CDC han presentado también su renuncia alegando que los recientes cambios y el liderazgo del organismo les impiden cumplir con sus deberes como autoridades de salud pública, según ha indicado el diario ‘The Hill’.
En particular, el director del Centro Nacional de Inmunización y Enfêrmêdades Respiratorias, Demetre Daskalakis, ha asegurado en su correo de dimisión que «ya no puedo desempeñar este cargo debido al continuo uso de la salud pública como ârmä». También han dimitido la directora médica de los CDC, Debra Houry, quien ha advertido de interferencias políticas en su trabajo: «por el bien de la nación y del mundo, la ciencia de los CDC nunca debe ser censurada ni sujeta a interpretaciones o argumentos políticos».
Con información de: DW









