China está entrando en una nueva etapa tecnológica donde el smartphone dejaría de ser el centro de la industria digital. En su lugar, las fábricas que durante años produjeron teléfonos están siendo reconvertidas para fabricar robots humanoides y sistemas de inteligencia física.
La transformación se basa en el reaprovechamiento de la cadena industrial del móvil: sensores, cámaras, microcomponentes y sistemas de precisión que ahora se integran en robots capaces de moverse, aprender y ejecutar tareas en entornos reales.
Este cambio ha permitido que empresas tecnológicas chinas aceleren el desarrollo de lo que algunos analistas ya llaman la “era de la robótica masiva”, con líneas de producción adaptadas para ensamblar humanoides en lugar de smartphones.
El impulso también responde a una estrategia más amplia del país, que busca consolidarse como líder en inteligencia artificial aplicada al mundo físico, reduciendo su dependencia del consumo de teléfonos móviles, un mercado que ya muestra signos de saturación.
Expertos señalan que este giro industrial no parte de cero, sino que aprovecha la infraestructura existente del sector móvil, lo que permite escalar la producción de robots a gran velocidad y con menores costos.
En este contexto, la transición tecnológica se perfila como una de las más importantes de la década, marcando el posible inicio de una economía donde los robots comienzan a ocupar el espacio que antes dominaban los dispositivos móviles.
Con información de: Gizmodo









