Tener conversaciones con uno mismo es una práctica cotidiana muy saludable. Lejos de ser un síntoma de soledad o enfermedad mental, la ciencia demuestra que este hábito ayuda a recuperar recuerdos de forma eficaz, eleva la seguridad y aumenta la concentración.
Estudios universitarios revelan que pronunciar palabras en voz alta funciona como una poderosa clave de recuperación. En pruebas visuales, los individuos que hablaban solos lograron localizar objetos en pantallas mucho más rápido que quienes guardaban silencio.
Los expertos afirman que este diálogo interno favorece el desarrollo de la inteligencia y ayuda a reflexionar mejor. Los investigadores sostienen que esta conducta nos acompaña toda la vida y es fundamental para organizar los pensamientos más complejos.

La única alerta ocurre si el hábito se acompaña de alucinaciones o delirios. Los psicólogos también advierten que se vuelve destructivo si la persona usa esa voz para menospreciarse, lo que detona cuadros graves de estrés y ansiedad.
Con información de El Economista









