Durante muchos años, los científicos han tratado de buscar una «firma común» observable del autismo en el cerebro. Clasificar las diferentes formas en que el trastorno del espectro autista (TEA) se manifiesta sigue siendo un desafío. Pero ahora, en un estudio publicado en Nature Neuroscience, un equipo científico dice haber encontrado al menos dos subtipos de autismo, basados en cómo se conectan las regiones del cerebro. «Pudimos demostrar que existen diferentes subtipos dominantes de autismo que están asociados con una biología distinta”, afirma el autor principal Alessandro Gozzi, del Instituto Italiano de Tecnología en Rovereto, en declaraciones recogidas por New Scientist.

HALLAZGO DE SUBTIPOS CON RESONANCIAS MAGNÉTICAS FUNCIONALES

Al realizar resonancias magnéticas funcionales (RMF) en el cerebro, los investigadores identificaron que algunas personas con autismo presentan conexiones cerebrales inusualmente fuertes, hiperconectividad, mientras que otras muestran enlaces debilitados, hipoconectividad, con patrones asociados a mecanismos biológicos diferentes.

«Estas dos firmas diferentes y opuestas están asociadas con mecanismos distintos», afirma Gozzi. Sin embargo, también encontraron mezclas de ambas o cambio entre patrones durante la infancia. Este no es el primer intento. En 2025, otro estudio publicado en Nature Genetics había encontrado cuatro tipos de autismo en 5.000 nïños, pero basándose en más de 230 rasgos de comportamiento, un enfoque distinto al de imágenes cerebrales del trabajo reciente.

ANÁLISIS POSTERIOR EN PERSONAS CON AUTÏSMO

Asimismo, los autores analizaron datos de RMF de 940 personas autistas y 1.036 personas neurotípicas de la misma edad. Entre las personas autistas, el 24 % mostró hipoconectividad y el 17 % hiperconectividad. «Tenemos, como mínimo, dos subtipos de autismo dominantes y biológicamente distintos», asegura Gozzi. Sin embargo, el 59 % de las personas con autismo no encajó en ninguna de las dos categorías, un resultado que podría deberse a la selección específica de genes utilizada en el estudio. «Nuestro estudio no pretende afirmar que solo existan estos dos subtipos», aclara Gozzi, sino que fueron los únicos que pudieron detectar y caracterizar con claridad.

HACIA TËRAPIAS MÁS PERSONALIZADAS

El autïsmo llamado médicamente Trastörno del Espectro Autista (TEA), acompaña a la persona a lo largo de su vida y se calcula que 780 de cada 100.000 personas son autïstas. Si los subtipos se confirman y se diagnostican con precisión, podrían desarrollarse tërapias específicas para cada categoría. Los investigadores esperan que el hallazgo ayude a alejarse del enfoque de «una sola medida para todos» que históricamente ha dominado el abordaje del autïsmo. El dësafío a largo plazo es construir un panorama completo que unifique la genética, la conectividad cerebral y los comportamientos observables, concluye.

Con información de: DW

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