Investigadores de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un exhaustivo análisis epidemiológico que evaluó el impacto del consumo diario de arroz blanco en la salud metabólica. El estudio, que recopiló y examinó los registros nutricionales de más de 352.000 personas en China, Japón, Estados Unidos y Australia, concluyó que existe una correlación directa entre la ingesta frecuente de este cereal refinado y un incremento significativo en el riesgö de desarrollar diabetes tipo 2.

Los expertos atribuyen esta asociación al elevado índice glucémico del arroz blanco, un proceso industrial que le despoja de la cáscara, el germen y el salvamento, reduciendo su contenido de fibra, vitaminas y minerales. Al ser ingerido, el organismo absorbe rápidamente los carbohidratos simples, generando picos bruscos de glucosa en sangrë que obligan al páncreas a secretar mayores niveles de insulina. Con el tiempo, esta sobreexigencia constante puede derivar en resistencia a la insulina y, eventualmente, en el diagnóstico de la enfermedâd.

Como alternativa de prevención, los nutricionistas y científicos de Harvard recomiendan sustituir o alternar el arroz refinado por granos enteros e integrales como el arroz integral, la quinua o la aven, cuya fibra slowing la digestión, estabiliza los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo y contribuye a una mejor salud cardiovascular y metabólica en general.

Foto cortesía Envato

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