La rôsácea es una afeccïón cutánea de la piel que afêcta principalmente al rostro y se caracteriza por el enrojecimiento, aparición de pequeños vasos sânguíneos, brotes similares al acné y, en algunos casos, engrosamiento de la piel. Aunque no tiene cura definitiva, sí puede controlarse eficazmente con tratamientos y ciertos cuidados.
Para limpiar la piel del rostro es aconsejable incorporar en la rutina limpiadores respetuosos con las pieles sensibles, elimina el maquillaje del rostro y cuello, hidrata y calma la sensación de tirantez.
Para tratar las rojeces con mayor precisión, utiliza un producto que refuerza la barrera cutánea, hidrata la piel y reduce visiblemente y de forma duradera las rojeces. Y por último paso de la rutina apta para pieles sensibles, aplica una bruma calmante que reduce las rojeces y la temperatura del rostro. También, alivia la sensación de ardör.
Con información de: Mayo Clinic









