Los músculos de la pantorrilla suelen quedar relegados en las rutinas de entrenamiento, pero su influencia sobre el cuerpo va mucho más allá de la movilidad. Según un informe The Times, la debilidad en esta zona puede favorecer lesiones, afectar la circulación cerebral e incluso estar relacionada con un mayor rïesgo de deterïoro cognitivo en personas mayores.

Un desarrollo deficiente de los músculos de la pantorrilla limita el movimiento funcional diario y aumenta el riesgo de lesiones de tendones y rodillas, así como de distensiones musculares. En contextos deportivos como el tenis o el running, estas lesiones suelen intensificarse, especialmente entre quienes retoman la actividad tras largos períodos de inactividad.

Cuando no están bien acondicionados, su déficit de fuerza incrementa la probabilidad de sufrir tirones y contracturas, incluso fuera del ámbito deportivo. Un artículo publicado en Clinical Interventions in Aging, indicó que mantener la fuerza en esta zona ayuda a preservar la presión arterial y el flujo sanguíneo cerebral en adultos mayores, dos factores que podrían reducir la aparición de ciertos tipos de demencia.

Los especialistas recomendaron ejercicios sencillos y de bajo impacto. Las elevaciones de talón consisten en colocarse de pie, apoyar las manos en una pared y subir hasta quedar en puntas de pie, descendiendo luego lentamente. Macdonald sugirió comenzar con tres series de 20 repeticiones en días alternos y progresar con el tiempo. También propuso aumentar la dificultad pasando a una pierna o añadiendo peso una vez que el movimiento se controle por completo.

El entrenamiento con saltos también genera beneficios. Harry Jameson, entrenador personal, indicó que “cualquier actividad que implique un salto potente sobre la punta de los pies es excelente para fortalecer las pantorrillas y simular la actividad de cualquier deporte que implique correr”. Para Macdonald, incluso las caminatas suaves pueden contribuir a liberar la tensión acumulada: “Las pantorrillas tensas generalmente son pantorrillas débiles”, advirtió.

Con información de: Mayo Clinic

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