En Argentina, donde el asado es mucho más que una comida y se convierte en un verdadero ritual, muchos cocineros han comenzado a probar un truco que promete transformar la carne: utilizar salsa inglesa en lugar de los condimentos tradicionales como el ajo o el chimichurri. Este simple cambio ayuda a que los cortes queden más jugosos y con un sabor profundo y equilibrado.
La clave está en aplicar unas gotas de salsa inglesa sobre la carne minutos antes de ponerla sobre la parrilla. Este condimento combina vinagre, especias, melaza y extracto de anchoa, logrando que los sabores se integren mientras suaviza las fibras de la carne. Para potenciar el efecto, se recomienda complementar con sal gruesa y pimienta negra recién molida.
Durante la cocción, algunos parrilleros vuelven a pincelar la carne con la salsa para mantener la jugosidad y el aroma. Esta técnica no busca cubrir el sabor natural de los cortes, sino resaltarlo de manera sutil, logrando que incluso los cortes menos populares, como el vacío o la entraña, se transformen en piezas jugosas y llenas de sabor.
El resultado es un asado que conserva su carácter tradicional, pero con un toque extra de suavidad y aroma que sorprende a los comensales. Según quienes aplican este método, la diferencia se nota desde el primer bocado: la carne se desprende fácilmente del hueso y ofrece una textura tierna sin perder su identidad parrillera.
Con información de: TN









