Durante años, las rejas fueron la opción más común para asegurar la entrada del hogar. Sin embargo, en los últimos tiempos comenzó a imponerse una alternativa que mantiene la seguridad, pero aporta un estilo mucho más moderno y liviano. Se trata de los frentes con vidrio laminado de seguridad combinado con estructuras minimalistas, una solución que permite proteger el acceso sin bloquear por completo la visual.

Más que una tendencia pasajera, esta propuesta ganó lugar en proyectos de refacción y viviendas nuevas porque proporciona seguridad, mejora la privacidad y se integra con diferentes estilos arquitectónicos. Además, evita la sensación de “casa enrejada”, algo que muchos buscan dejar atrás.

No dan sensación de encierro, el vidrio permite el paso de luz natural y genera un frente más abierto. Los vidrios laminados o templados de alta resistencia actúan como barrera. No se rompen con facilidad y, en caso de impacto, no producen desprendimientos peligrosos. La transparencia, las líneas rectas y la limpieza visual actualizan la fachada de inmediato. Se puede optar por vidrio esmerilado, serigrafiado o con film microtexturado para evitar la visión directa desde la calle.
Esta tendencia se consolida en especial en viviendas urbanas y barrios residenciales donde se busca proteger sin endurecer la imagen del hogar.
Con información de: La Razón









