Que el café siempre está presente en los hogares de nuestro país no es nada nuevo. De hecho, es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. Se estima que cada día bebemos más de 2.000 millones de tazas de café en el planeta, lo que demuestra su gran popularidad.

Hay quienes necesitan esta bebida para empezar el día con energía y aguantar las duras jornadas de trabajo, hay otros que lo utilizan para despertarse rápidamente de la cama y no perder tiempo enredados en las sábanas y, un pequeño grupo, que lo toma por placer.

En cuanto a los tipos de café, la realidad es que pueden diferenciarse principalmente cuatro especies de granos: Excelsa, Robusta, Liberica y Arábica, cada una con sus propias características de sabor y cultivo. Por si fuera poco, existen varios tipos de café según su preparación, como el capuccino, latte o el espresso, entre otros.

Sorprendentemente, en los últimos meses se ha puesto de moda tomar café sin azúcar. Pues bien, indirectamente, esta bebida presenta algunos beneficios para esta parte del cuerpo. Entre ellos, conviene señalar que mejora la circulación sanguínea, favoreciendo un buen suministro de oxígeno y nutrientes a las células de la piel; que hidrata, ayudando a la piel a ser más flexible y menos propensa a las arrugas y que tiene multitud de antioxidantes, que ayudan a combâtir los radicales libres en el cuerpo.

Pero esto no es todo: las propiedades antiinflamatorias de la cafeína reducen la inflamación y el enrojecimiento de la piel. Por último, beber café reduce considerablemente el ëstrés, lo que puede minimizar el rïesgo de problemas de como el acné y la rosácea.

Con información de: El Espectador

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