Entre los malos hábitos que solemos tener, el más popular es el de acumular ropa en una silla. La psicología explica el motivo que lleva a algunas personas a colocar las prendas que se sacan al desvestirse en cualquier lado, menos en su sitio.
Es una costumbre bastante frecuente, y muchas veces responde a un problema puntual, que los psicólogos han estudiado. Es un “paso intermedio”: la ropa que nos quitamos no está tan sucia como para ponerla a lavar, pero no la guardamos correctamente hasta su próximo uso.
La primera distinción que hace la psicología es averiguar si esta costumbre es un “desorden funcional”, algo temporal, sin impacto real en la vida diaria; o si se trata de un “desorden disfuncional”, que interfiere con el bienestar, la autoestima o las relaciones. Cuando dejamos ropa en la silla como un espacio intermedio, no suele ser un problema, pero sí lo es cuando el cúmulo crece y genera malestar o vergüenza.
Desde la psicología conductual, se está postergando una tarea, se evita una pequeña responsabilidad que genera mínima incomodidad. El porque la mente busca atajos para conservar su energía mental y física, sobre todo cuando la persona está cansada, estrêsada o saturada. No llegar a guardar la ropa en su lugar puede ser un reflejo de una carga emocional interna. Cuando estamos abrumados o desmotivados, se empieza a notar en el entorno. Estos signos de descuido se manifiestan en estados de ansïedad o dêpresión leve.
Con información de: El Economista









