Añadir un poco de sal común junto con el detergente al lavar la ropa podría ser una gran solución para que tú ropa deje de perder el tejido y color, no se trata de magia, sino de aprovechar una combinación sencilla que expertos del hogar recomiendan para cuidar mejor tus prendas.
Según estos consejos, la sal ayuda a fijar los colores: cuando lavas una prenda nueva, añadir sal al primer ciclo contribuye a que los tintes se adhieran mejor a las fibras, reduciendo el desgäste y ese efecto de “ropa desteñida”.
Además, mejora la eficacia del detergente, especialmente en zonas donde el agua es rica en minerales como calcio o magnesio, ya que la sal ayuda a “ablandar” el agua. Esa suavización permite que el detergente penetre mejor, lo que resulta útil para elimïnar manchas difícïles de grasa, sudor o sucïedad incrustada.
Otro beneficio: neutralizar olores persistentes. Prendas deportivas, toallas u ropa que ha sido usada mucho pueden retener maløs olores incluso después del lavado. El uso de sal ayuda a combatir esas bãcterias o componentes responsables, dejando una sensación de frescura más duradera.
Añadí una pequeña cantidad de sal (una cucharada) al compartimiento donde colocás el detergente al iniciar el lavado.
Si la prenda tiene una mancha localizada, podés aplicar un poco de sal disuelta en agua directamente sobre la mancha antes de meterla en la lavadora.
No lo hagas con demasiada frecuencia; se aconseja usar esta mezcla de forma ocasional o para prendas que realmente lo necesiten.
Evitá este truco con ropa muy delicada, como seda, lana o prendas con tratamientos especiales como los impermeables, por ejemplo, porque la sal puede afectâr las fibras si no se usa correctamente.
Con información de: El Economista









