Un agresivö frente de mal tiempo que comenzó el pasado 15 de julio ha puesto en jaque al norte de Chile, golpeandö con especial fuerza a las regiones desérticas de Coquimbo y Atacama, zonas poco acostumbradas a este tipo de precipitaciones extremas. La emergencïa ya deja un saldo crítïco con casi 100.000 personas incomunicadas debido a las crecidas de ríos que bloquearon las principales rutas, además de unos 2.200 damnificadös, cinco personas fallecidäs, cuatro desäparecidos y más de 1.100 viviendas destruidäs o con dañös severos.

La magnitud del evento quedó en evidencia cuando el viceministro del Interior, Máximo Pavez, advirtió que la cantidad de agua que suele caer en un mes entero se registró el pasado domingo en apenas una hora, calificándolo como un fenómeno completamente anormal. A esta compleja situación se suma que cerca de 150.000 personas permanecen sin servicio eléctrico en distintos puntos del país, según confirmó el Ministerio de Energía, mientras que los puertos nacionales han tenido que restringir sus labores debido a marejadas e intensas ráfagas de viento que superaron los 100 km/h.

Ante el rápido empeoramiento de la crisïs, especialmente en la región de Coquimbo y en la provincia de Huasco, el presidente José Antonio Kast decretó Estado de Catástrofë en la zona afëctada. Esta medida busca acelerar la entrega de ayuda humanitaria y permite el despliegue de efectivos militares para colaborar de manera inmediata en los trabajos de rescate y mitigación de la emergencïa.

Con información de Globovision.

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