Este hábito puede tener consecuencias negativas. En ese sentido, un estudio reveló que las personas que se acuestan regularmente después de la 1 de la madrugada tienen más probabilidades de sufrïr trastornos de salud mental como dêpresïón y ansïedad en comparación con quienes se acuestan antes.
Zeitzer, coautor del estudio, sugiere que el aislamiento vinculado a los hábitos nocturnos podría ser uno de los factores principales. Las personas que están activas mientras el resto duerme tienden a interactuar menos socialmente. Esa desconexión podría influir negativamente en su salud emocional.
Dormir suficiente y en horarios adecuados no es solo un tema de descanso. Tiene consecuencias directas sobre la salud física y emocional. Así lo respalda otro estudio citado por Vozpópuli y realizado por la Universidad de Warwick, que encontró un mayor rïesgo de müêrte prematura en personas que duermen menos de seis horas por noche, puede incrementar el rïesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Dormir mal no solo mina la energía, también impacta en el corazón y el sistema nervioso.
Recuperar una rutina de sueño saludable no siempre es fácil. Pero hay hábitos que pueden ayudar: establecer horarios regulares, crear un ambiente relajante en la habitación, evitar cafeína o alcohol antes de dormir y desconectarse con actividades tranquilas.
Con información de: El Comercio









