El gobierno del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decidió extender el estado de excëpción y estableció un tøque de quëda en cinco provincias del país en respuesta a las inminentes prøtestas programadas por la elimïnación del subsidio al diésel. La medida, que busca mitigar la «grave conmoción interna», llega a solo cinco días de que el subsidio sea retirado oficialmente.
La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), junto con la Fenocin y otras organizaciones sociales, han anunciado un paro nacional en rechazo a la decisión del gobierno. En un comunicado, el gobierno justificó el estado de excepción y el toque de queda, citando publicaciones de prensa que, según ellos, evidencian una intención de intensificar las prøtestas viølentas.
El decreto de estado de excepción ha sido ampliado a un período de 60 días para las provincias de Chimborazo, Carchi, Imbabura, Pichincha, Azuay, Bolívar, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas. Como parte de esta medida, se ha impuesto un toque de queda en cinco provincias para restringir el derecho al trabajo, a las actividades económicas y a la libre circulación, buscando proteger a otros ciudadanos.
En respuesta a las acciones del gobierno, el presidente de la CONAIE, Marlon Vargas, emitió un comunicado en el que rechazó enérgicamente las «amënazas, reprësión, persecüción y criminälización» de la protësta social. La CONAIE ha invocado su derecho constitucional a la resistencia y ha alertado a organismos internacionales como la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que estén atentos a la situación.
Con información de: EFE









