El Gobierno de Estados Unidos ordenó la paralización global del proceso de solicitud de visas en todas sus embajadas y consulados. La medida, confirmada por un portavoz del Departamento de Estado bajo la administración de Donald Trump, afêctará las citas de visas de inmigrante, turismo, trabajo y estudio, las cuales serán reprogramadas sin que hasta el momento se haya fijado una fecha para la reanudación del servicio.
Esta decisión se suma al reciente anuncio de la revocación masiva de visados de negocios y turismo a personas que hayan solicitado asilo. El portavoz de la entidad, Tommy Pigott, respaldó la acción asegurando que, bajo la gestión del presidente Trump y del secretario Rubio, la administración busca dejar en claro que una visa estadounidense representa un privilegio y no un derecho.
No obstante, las acciones de la Casa Blanca han encontrado un freno en los tribunales locales. Un juez federal anuló la disposición que pretendía suspender la expedición de visados de inmigrante a solicitantes provenientes de 75 países, tras dictaminar que dicha medida excedía las facultades y competencias legales otorgadas al Ejecutivo.
Finalmente, la intensificación de las medidas migratorias continúa acumulando rechazos en el ámbito multilateral. Organizaciones como Amnistía Internacional criticaron la postura del Gobierno estadounidense en su informe de 2025, donde señalaron que estas políticas incurren en un trato cruel y en constantes violaciones al debido proceso de los solicitantes.
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