Aunque es el galardón individual más codiciado del fútbol, la historia del Balón de Oro es una narrativa de cambios drásticos, controversias y, más recientemente, un regreso a sus orígenes.
Desde su creación en 1956 por la revista France Football, el premio fue exclusivo para futbolistas europeos que jugaran en clubes del continente. Esta estricta regla dejó fuera de la competencia a leyendas de la talla de Pelé y Diego Maradona.
En 1995, el premio se abrió a todas las nacionalidades que militaran en clubes europeos, y el liberiano George Weah se convirtió en el primer ganador no europeo. Años después, en 2007, se globalizó por completo, abriéndose a cualquier futbolista profesional del mundo, sin importar su liga.
La era más controvertida comenzó en 2010 con la fusión con la FIFA, lo que cambió el voto para incluir a capitanes, entrenadores y periodistas. Este formato, criticado por su falta de objetividad, culminó en el «divorcio» de 2016. El Balón de Oro volvió a France Football y a la votación exclusiva de periodistas, mientras la FIFA revivió su propio premio, «The Best».
Recientemente, se han clarificado los criterios de votación del Balón de Oro, los cuales se basan en el rendimiento de la temporada anterior y se dividen en tres principios:
* Actuaciones individuales, carácter decisivo e impresionante.
* Actuaciones y logros colectivos.
* Clase y fair play.
Así, la historia del Balón de Oro refleja no solo la evolución del fútbol global, sino también su propia capacidad para adaptarse, asegurando que el debate sobre quién es el mejor jugador del mundo permanezca vivo y relevante.
Con información de: Medios Internacionales









