En medio de una ola de protestäs sociales por la escasez de combustible, las autoridades de Bolivia oficializaron un nuevo precio referencial para el diésel, fijándolo en 18 bolivianos (1,55 dólares) por litro.
La medida fue promulgada mediante el Decreto Supremo 5676. Según el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, el ajuste no es solo económico, sino que busca iniciar una transición para combatir la extracción ilegal de carburantes en el país.
«Hay que ser honestos: hemos enfrentado o estamos enfrentando una situación de microcontrabando. El contrabandø está a todo nivel», argumentó el funcionario al justificar la necesidad de implementar esta nueva tarifa en el mercado nacional.
La disposición generó un inmediato rechazo en varios sectores. Desde el Comité de Defensa del Productor (Codepro) advirtieron que la fijación de este costo impulsará la especulación y fortalecerá el mercado informal de combustibles.
Foto cortesía Freddy Barragán









