Una treintena de hombres con monos rojos se organizan en el patio del centro de detêncïón Bluebonnet, en Texas (Estados Unidos), y, colocándose uno junto al otro para formar unas siglas y lanzar un mensaje urgente: SOS.

La desesperada llamada de ayuda fue captada el lunes por un dron de la agencia de noticias Reuters. En esas instalaciones permanecen retenïdos, según la agencia, decenas de inmigrantes venezolanos que temen que pronto puedan ser enviados al Centro de Confinamiento del Terrorïsmo, la infâme prisïón de máxima seguridad de El Salvador.

Y es que los detenïdos recibieron notificaciones en las que se les acusa de ser miembros de la organización crïminal Tren de Aragua. Estos avisos, emitidos en virtud de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una norma de tiempos de guerra raramente aplicada, justificarían la deportación sin el proceso habitual de los tribunales de inmigración.

Por medio de ese mecanismo acabaron ya en la mêgacárcel salvadoreña más de 200 venezolanos y salvadoreños expulsâdos por el gobierno de Trump. Aunque muchos de los detenidos en Bluebonnet se negaron a firmar los documentos y afirmaron que no tenían vínculos con el Tren de Aragua, estuvieron a punto de ser deportados el 18 de abril.

Fueron trasladados en autobús a un aeropuerto cercano, para poco después ser devueltos inesperadamente al centro para migrantes. Esa misma noche, la Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó temporalemnte su expulsión.

Con información de: El País

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