Cientos de creyentes católicos se visten de diablos para pagar promesas en la fiesta de los Diablos Danzantes de Venezuela, reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2012.
Son miles vestidos de diablo, con coloridos trajes y pintorescas máscaras, para pagar promesas en Naiguatá, un pueblo costero de Venezuela, donde se celebra esta tradición religiosa desde hace siglos, celebrada el miércoles y este jueves de Corpus.

La festividad, que se realiza en varias zonas del país cada jueves de Corpus Crhisti, fue reconocida en 2012 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. “Nosotros simbolizamos al diablo por fuera, pero por dentro somos devotos al Santísimo Sacramento” y se “rinden” y “humillan” ante él, explica Efrén Iriarte, presidente de la cofradía de Naiguatá.

Al sonido del tambor los promeseros van de rodilla hasta el templo, que ha cerrado sus puertas. Son unos 30 metros, pero el asfalto caliente complica la llegada a la iglesia para rendirse ante el cuerpo de Cristo. No solo hay mujeres y hombres, también los niños participan.

No todos visten de diablos. Algunos foráneos toman prestada la máscara para pagar peticiones. La festividad se extiende todo el día. “Somos los únicos que pintamos nuestra ropa, tenemos una danza diferente a muchas, somos la única (cofradía) que no entramos a la iglesia, bailamos con la puerta cerrada. Fuimos, la primera que usamos el campanario” un cinturón lleno de campanas que suena al bailar, dijo un promesero desde la casa de un vecino donde se alistaba.

La festividad de los Diablos Danzantes de Naiguatá, pueblo de La Guaira, se celebra también en poblaciones de los estados de Miranda, Aragua, Carabobo y Guárico, y proviene de una mezcla de culturas indígenas, negra y española, que data de la época de la colonia.
Con información de: Noticias 24 horas









