Ante la Plaza de San Pedro colmada de fieles y emociones, el recién elegido Papa León XIV, antes conocido como Robert Francis Prevost, ofreció sus primeras palabras al mundo desde la logia central de la Basílica Vaticana, luego de su histórica elección como el primer Pontífice agustino y el segundo originario del continente americano.

En un gesto de cercanía y continuidad, el nuevo Papa comenzó su discurso agradeciendo a su predecesor:
“Gracias al papa Francisco por unirnos a todos para ser un solo pueblo”, expresó con voz serena, provocando un estallido de aplausos en la plaza.

Dirigiéndose a los cardenales que lo eligieron, agregó:
“Gracias a los cardenales por elegirme. Trabajaremos como hombres fieles a Jesucristo».

“Soy un hijo de San Agustín”, proclamó con orgullo, haciendo alusión a su pertenencia a la Orden de San Agustín, cuyas enseñanzas han marcado profundamente su camino espiritual y pastoral.

A la diócesis de Roma, su nueva sede episcopal, ofreció un saludo especial y un mensaje cargado de simbolismo:
“Tenemos que estar juntos, siempre abiertos, como esta plaza, con los brazos abiertos al diálogo y al amor”, dijo, en un llamado claro a la unidad y a la fraternidad universal.

De manera significativa, parte de su intervención fue en español, destacando su cercanía con América Latina, especialmente con Perú, donde ejerció un largo ministerio.
“Donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha sido fiel y ha dado tanto. A todos ustedes queremos ser una Iglesia que busca la paz y busca estar cerca de quienes sufren”, expresó con emoción.

Finalmente, antes de impartir su bendición apostólica, el Papa León XIV invitó a todos a unirse en oración:
“Recemos juntos por esta nueva misión y pidamos la paz para el mundo”.

El inicio del pontificado de León XIV se perfila como una nueva etapa de esperanza, diálogo y cercanía para una Iglesia que busca renovar su presencia en el mundo desde la fidelidad al Evangelio y al servicio de los más vulnerables.

Con información de: Vatican News

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