La asfixiÄ aguardaba a un joven con síndromË de DÖwn cuando la superficie erosionada de un tanque séptico tóxico se desmoronó bajo sus pies.

Joseph Vander Woude habría muertÖ solo en el estrecho tanque rodeado de gases tóxicÖs, pero su padre se lanzó, empujándolo hacia la superficie con su último aliento.

Incluso cuando sus pulmones se llenaban de gases venenosÖs, Tom llamó al peón agrícola que intentaba sacar a Joseph. “¡Tira tú, yo empujo!”, dijo.

Finalmente, Tom perdió la conciencia, aún sosteniendo a Joseph, hasta que los equipos de emergencia sacaron a ambos del tanque de más de dos metros de profundidad. Cuando lo hicieron, Tom ya había muertÖ.

Era un 8 de septiembre, cuando el padre del joven, con 66 años de edad, deja a su esposa y a siete hijos, sin embargo, su  legado no terminaría allí, debido a que diecisiete años después un grupo de católicos trabaja con la Diócesis de Arlington, Virginia (Estados Unidos), para abrir su causa de canonización. 

Uno de sus hijo, Chris Vander Woude, el quinto confesó a CNA, agencia en inglés de EWTN News, “Estás en shock porque ya no está, lo extrañas y no sabes cómo se llenará ese vacío, si alguna vez se llenará (…) Pero luego piensas: eso es un héroe”. 

Más de 1 mil 500 personas asistieron a la Misa de funeral de Tom, entre ellas el obispo local, más de 75 sacerdotes y más de 60 monaguillos.

La historia de Tom sigue resonando. Una asociación fundada en su nombre está entrevistando a quienes lo conocieron, mientras que la diócesis ha nombrado un postulador y un vicepostulador para investigar su causa de santidad. 

Con información de: Agencias

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