En el mundo de la limpieza del hogar, lo simple y natural vuelve a brillar. Literalmente. Un viejo truco casero está ganando popularidad nuevamente: limpiar las ventanas con sal. Sí, ese ingrediente que tienes en la cocina podría convertirse en tu nuevo aliado para lograr cristales más limpios, brillantes y desinfectados… sin gastar de más ni usar productos químicos agrësivøs.
La técnica es tan sencilla como efectiva: solo necesitas mezclar agua tibia con un par de cucharadas de sal común. Algunos le añaden vinagre blanco para potenciar el efecto, especialmente si hay grasa o suciedad más persistente. El resultado es una solución casera que ayuda a elimïnar manchas, reduce la aparición de moho, e incluso retrasa el empañamiento en días húmedos o fríos.
El truco también tiene su toque ritual: mientras limpias, estás purificando el espacio, según ciertas creencias populares. Aunque no hay evidencia científica que respalde beneficios “energéticos”, lo cierto es que las superficies quedan más limpias, el aire más fresco y el bolsillo agradecido.
Ya sea por tradición, ecología o economía, cada vez más personas están probando este sencillo método que convierte un hábito cotidiano en un pequeño acto de bienestar doméstico.
Con información de: TyC Sports









