El Gobierno de Estados Unidos inició un cierre parcial en las primeras horas de este miércoles 1 de octubre, después de que demócratas y republicanos en el Congreso no lograran alcanzar un acuerdo de financiación antes de la fecha límite de la medianoche. Este cese de actividades es el primero desde 2018 y marca un nuevo punto álgido en la disfunción política de Washington, dejando en suspenso las funciones y servicios considerados “no esenciales” de las agencias federales.

La raíz del desacuerdo se centró en la exigencia de los demócratas de extender los beneficios de salud para millones de estadounidenses que vencen a finales de año, una condición rechazada por los republicanos que insisten en que el asunto sanitario debe abordarse por separado.

Este es el decimoquinto cierre gubernamental desde 1981 y el primero en siete años, lo que destaca un clima político que se resiste cada vez más a las soluciones negociadas. Las consecuencias inmediatas del cierre incluyen la suspensión temporal de aproximadamente 750.000 empleados federales. Mientras las agencias determinan qué personal es esencial, actividades como las de los museos Smithsonian podrían verse afectadas y ya se ha instado a la Administración Trump a cerrar los parques nacionales.

Sin embargo, servicios críticos como los programas de atención médica Medicare y Medicaid continuarán, aunque con posibles retrasos por la escasez de personal, al igual que el Pentágono y la mayor parte del Departamento de Seguridad Nacional. En un giro que agrava la incertidumbre, el presidente Donald Trump ha advertido que su Gobierno podría centrarse en «hacer cosas irreversibles, malas» como represalia, prometiendo recortes a programas importantes para los demócratas.

Con información de: France 24

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