El mandatario estadounidense Donald Trump oficializó este lunes un incremento en los impuestos de importación dirigidos a la industria automotriz y del acero procedentes de Canadá, fijando su entrada en vigencia para el año 2027. La medida reaviva las fricciones bilaterales tras la ruptura de las mesas de diálogo que buscaban frenar una nueva escalada en los gravámenës comerciales.
A través de sus redes sociales, el presidente republicano confirmó que los aranceles para vehículos de todo tipo, componentes mecánicos y derivados del acero ascenderán al 50 % a partir del primer día de 2027. Actualmente, el sector automotor canadiense que no incorpora insumos estadounidenses abona una cuota del 25 %, mientras que las importaciones siderúrgicas enfrentan tarifas del 50 %. Esta medida impactä directamente sobre exportaciones valoradas en unos 20.000 millones de dólares.
Ante el quiebrë de las conversaciones en Washington dirigidas por la delegación del negociador Dominic LeBlanc, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció que su país responderá imponiendo tributos de represalia a los productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre. Carney justificó el cese de las negociaciones al argumentar que la propuesta final formulada por la administración Trump resultaba desfavorable para los intereses económicos de Canadá.
Por su parte, la representación comercial norteamericana ratificó que no existen reuniones agendadas para retomar el diálogo, al tiempo que persisten las diferencias sobre el destino del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Pese a la incertidumbre laboral que refleja la opinión pública canadiense, la postura de Ottawa mantiene el respaldo mayoritario de su población frente a las demandas de la Casa Blanca.
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