La contaminación por plásticos se ha convertido en una de las mayores amênâzas ambientales de nuestro tiempo. Desde envases de un solo uso hasta microplásticos presentes en alimentos y agua, el mundo enfrenta una crïsis que impacta los ecosistemas y la salud humana. Ante este panorama, surgen alternativas más sostenibles, como el bioplástico, un material capaz de degradarse en menor tiempo y con menor impacto, que se perfila como una opción más ecológica para reemplazar al plástico convencional.

“Nuestro proyecto está centrado en la elaboración de un bioplástico. Lo que buscamos con esto es crear una alternativa sostenible al plástico que sea capaz de degradarse en un menor tiempo y evitar más daño a la tierra”, explica Daniel Zapana, estudiante de Bioquímica y Farmacia en la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Cada año se producen más de 460 millones de toneladas en el mundo, pero apenas un 9% se recicla. El resto termina en vertederos, es incinerado o contamina ríos, suelos y mares. Más de 8 millones de toneladas llegan a los océanos anualmente, afectando a miles de especies marinas e incluso llegando a la cadena alimentaria humana en forma de microplásticos.

En este contexto, un grupo de estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz decidió desarrollar un envase de bioplástico a partir de materias primas accesibles y biodegradables. El equipo está conformado por Tania Álvarez, Daniel Copa, Katia Gómez, Imanol Llusco, Mauricio Ríos, Natalia Zegarra, Daniel Zapana y Caren Quispe, quienes trabajaron en distintas fases de investigación y experimentación.

Los jóvenes buscaron materiales que fueran sostenibles y fáciles de conseguir. Según Bonifaz, la fórmula inicial incluyó triol mezclado con fécula de avena o cáscara de naranja, a los que se añadieron cera de abeja y glicerina para otorgar consistencia y resistencia. Posteriormente, moldearon los envases hasta obtener una textura sólida capaz de soportar productos sólidos, como jabones. Lo innovador del proyecto es que el envase no solo cumple la función de contener productos, sino que también puede convertirse en un jabón exfoliante o disolverse sin dejar residuos contaminantes.

Con información de: La Nación

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