Un estudio desarrollado durante 2026 por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires reveló que los adolescentes pasan un promedio diario de 6 horas y 10 minutos frente al smartphone.
La investigación, que evaluó de forma objetiva a 3.261 estudiantes de secundaria mediante registros de sus dispositivos, mostró una marcada brecha socioeconómica: los jóvenes de sectores más vulnerables superaron las 7 horas de uso diario, mientras que en los niveles altos la cifra se situó en poco más de 5 horas.
Aunque inicialmente el mayor tiempo de pantalla se relacionó con elevados índices de riesgo en ansiedad, depresión y somnolencia, los investigadores determinaron que la cantidad de horas no explica directamente estos malestares. El equipo científico, integrado por especialistas como Fabricio Ballarini y Pedro Bekinschtein, precisó que el factor determinante reside en las conductas problemáticas y la falta de control sobre el dispositivo como la interferencia con el sueño o las actividades cotidianas más que en el tiempo acumulado frente a la pantalla.
Respecto al desempeño académico, las evaluaciones aplicadas a 2.767 alumnos indicaron que el tiempo total de uso no condiciona de manera lineal la eficacia lectora, salvo en la comprensión de textos expositivos en estudiantes de cuarto año.
El informe concluye que la presencia de libros y la frecuencia de lectura continúan siendo los predictores más sólidos del rendimiento intelectual, por lo que los especialistas sugieren centrar las políticas educativas en construir hábitos de lectura e impartir un uso consciente de la tecnología en lugar de basarse únicamente en restricciones.
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