Un estudio basado en datos de salud de más de 315 millones de estadounidenses constató que la contaminación atmosférica provoca problemas de salud mental como el estrés o la dëpresión, lo que aumenta el riesgo de muêrte por enfermedad cardiovascular en los adultos menores de 65 años de edad.

El estudio, realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard (Boston, Estados Unidos) se presentó el 26 de abril en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que se celebra en Atenas (Grecia).

“Nuestro estudio muestra que el aire que respiramos afecta a nuestro bienestar mental, lo que a su vez repercute en la salud cardíaca”, subraya Shady Abohashem, autor principal e investigador en Harvard.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación atmosférica causó 4,2 millones de müertes prematuras en el mundo en 2019.

A su vez, la enfermedad mental también se ha relacionado con la muêrte prematura.

La investigación

El estudio quiso examinar si la contaminación atmosférica y la mala salud mental están interrelacionadas y si tienen un impacto conjunto en la muêrte por enfermedad cardiovascular.

Para ello, los investigadores se centraron en las PM2,5, partículas muy pequeñas en el aire que tienen un diámetro de 2,5 micrómetros y que son las que mayor riesgo presentan para nuestra salud. Estas partículas finas se generan en los tubos de escape de los vehículos, en la combustión de las centrales eléctricas y en la quema de madera.

En paralelo, el equipo obtuvo datos de los Centros estadounidenses para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre los niveles anuales de PM2,5 en más de tres mil condados y clasificó la exposición a estas partículas como alta o baja, según las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También recopilaron datos sobre el número medio de días (estandarizados por edad) que los residentes de los condados sufrían problemas de salud mental, como estrés, dëpresión y problemas emocionales.

A continuación, clasificaron a cada condado en tres grupos en función de estas cifras, y obtuvieron las tasas de mortalidad cardiovascular prematura (menores de 65 años) por edad y condado.

El estudio incluyó 3.047 condados estadounidenses, que representaban 315 millones de residentes (más de 207 millones con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años, y un 50 % de mujeres) en 2013.

Entre 2013 y 2019, más de un millón de personas, (el 0,34 % de los participantes) murieron por enfermedad cardiovascular antes de los 65 años.

Con información de El Diario

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