En un mundo cada vez más hiperconectado, la ciencia lanza una advërtencia clara: el hábito de revisar el teléfono móvil antes de dormir está provocando una crïsis silenciosa de salud pública. Estudios recientes confirman que la exposición a la luz azul de las pantallas no solo retrasa el sueño, sino que altera el reloj biológico de manera similar al consumo de cafeína nocturna.
La luz emitida por smartphones y tablets interfiere directamente con la producción de melatonina, la hormona responsable de regular los ciclos de sueño y vigilia. Tan solo 60 a 90 minutos de uso de pantalla antes de acostarse son suficientes para engañar al cerebro, haciéndole creer que aún es de día.
«Dormir bien no es un lujo, es la base de la recuperación física y mental», señalan los expertos en higiene del sueño. «El uso del celular reduce las fases de sueño profundo, resultando en un despertar con fatiga crónica, falta de concentración y mayor irritabilidad».
Claves para recuperar el descanso
Para combatir este fenómeno, la comunidad científica recomienda adoptar una «dieta digital» nocturna basada en cinco pilares fundamentales:
* Apagón digital: Evitar cualquier tipo de pantalla entre 60 y 90 minutos antes de dormir.
* Iluminación estratégica: Priorizar luces cálidas en el hogar al caer la noche y buscar luz solar directa por la mañana para resetear el ritmo circadiano.
* Uso de filtros: Activar el «Modo Noche» o filtros de luz cálida si el uso del dispositivo es estrictamente inevitable.
* Ambiente óptimo: Mantener el dormitorio oscuro, silencioso y a una temperatura fresca.
* Priorizar la higiene del sueño: Entender que el descanso de calidad es la mejor inversión para la energía del día siguiente.
El mensaje es directo: el bienestar comienza al apagar la pantalla. Respetar los ciclos naturales del cuerpo no solo mejora el rendimiento diario, sino que previene enfermedades a largo plazo relacionadas con el estrés y el déficit de sueño.
Con información de: @rodrigozago_vidasindolor









