El gasto proyectado para esta festividad alcanzó los 27.900 millones de dólares en Estados Unidos. Este aumento se explica por un mayor desembolso promedio por persona en lugar de más participantes.
Las preferencias de consumo han cambiado, desplazándose desde los obsequios tradicionales hacia la compra de experiencias y actividades compartidas. Las suscripciones, como acceso a servicios de streaming o comida gourmet, también han impulsado el ticket final.
La búsqueda de originalidad es una prioridad para los compradores, quienes valoran crear recuerdos especiales. Por ello, las celebraciones se centran cada vez más en servicios recurrentes y momentos significativos.
En el caso de los hogares hispanos, la participación es superior al promedio nacional. A pesar de los presupuestos más ajustados, estas familias buscan regalar momentos memorables sin que deban ser necesariamente costosos.
Con información de Infobae









