Con una superficie proyectada de 130 kilómetros cuadrados -más extensa que ciudades como San Francisco, Barcelona o Sevilla- esta instalación se perfila como una de las mayores infraestructuras industriales del mundo. Su intención clara de liderar el mercado global de vehículos eléctricos.
Actualmente, la planta ya cuenta con 60.000 empleados, pero se proyecta que esa cifra aumente a 200.000 en los próximos meses, con el potencial de generar más de un millón de puestos de trabajo directos e indirectos cuando esté en plena operación. La capacidad de producción estimada es de un millón de vehículos eléctricos por año.
Pero el proyecto va más allá de lo industrial: incluirá zonas residenciales, escuelas, instalaciones deportivas y comercios, transformándose en una ciudad autónoma integrada al complejo. Este enfoque refuerza el modelo de autosuficiencia productiva y comunitaria, posicionando a BYD no solo como fabricante, sino como un nuevo referente en urbanismo industrial.
Con información de: La Zona Financiera









