La contaminación plástica marina es un problema visible, pero su origen muchas veces se esconde tierra adentro. Stéphane David ha encontrado una forma de romper esa cadena de contaminación. Con su empresa Clean-Up Rivers, ha desarrollado una tecnología sencilla pero clave: unidades de captura instaladas directamente en los sistemas de aguas pluviales. Su enfoque se basa en una idea potente: actuar antes de que los residuos lleguen al mar.
Ayuda a reducir la contaminación marina, que en un 80% proviene de tierra firme según la ONU. Disminuye los costes de limpieza para las autoridades locales. Ya se ha instalado en unos 50 municipios del sur de Francia. Todo comenzó con simples limpiezas ciudadanas en Canet-en-Roussillon. Pero Stéphan David comprendió pronto que barrer no era suficiente si el grifo seguía abierto. Así nació una solución preventiva: instalar filtros o redes directamente en las salidas de aguas pluviales.
El sistema patentado se adapta a diferentes entornos urbanos. Ante lluvias intensas, se libera automáticamente si la presión supera los 8 kilogramos por decímetro cuadrado, lo que evita taponamientos y posibles inundaciones. Y aunque requiere intervención humana para vaciar los filtros, su mantenimiento es sencillo y económico, especialmente en comparación con la limpieza manual de riberas y playas. Este tipo de soluciones representan un cambio de paradigma: de la reparación a la prevención, con beneficios claros tanto para el medio ambiente como para los presupuestos públicos.
Estas unidades pueden combinarse según las necesidades del municipio, creando soluciones a medida que optimizan el impacto ambiental con costes muy controlados. Cada unidad instalada no solo es una barrera física, sino también un símbolo: demuestra que hay formas prácticas de cuidar el entorno sin esperar grandes revoluciones tecnológicas.
Con información de: Ecoinventos









