La Unidad Mixta de Investigación en Diseño y Fabricación Biomédica (BioFab), compuesta por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial) y la Universidad de Alicante (UA), ha desarrollado una nueva prótesïs multifuncional y personalizable de miembro superior destinada a personas con ausencia total del brazo o de la articulación del codo. Ya ha sido validada por usuarios y permite realizar tareas cotidianas de forma más autónoma.

El equipo ha apostado por un diseño modular fabricado mediante impresión 3D que busca mejorar la autonomía y la comodidad a un bajo coste. El dispositivo permite intercambiar diferentes accesorios o ‘gadgets’ según la actividad que vaya a realizar, por lo que facilita tareas básicas de la vida diaria como comer, vestirse, escribir o sujetar objetos. El sistema también tiene una estructura telescópica ajustable y una cazoleta personalizada adaptada a la anatomía de cada paciente, detalla Isabial en un comunicado.

(BioFab)

Según los investigadores, uno de los principales problemas de las prótesïs avanzadas actuales es su «elevado coste» y «complejidad tecnológica». Así, muchos modelos incorporan sensores, motores o ‘software’ específicos «que elevan el precio y limitan la autonomía de los propios usuarios por la necesidad de recargas frecuentes». Frente a ello, la solución desarrollada por el equipo de BioFab, en colaboración con la asociación universitaria Artefactos, apuesta por un sistema mecánico «simple, ligero y funcional, sin tornillería externa y con módulos fácilmente intercambiables que no requieren herramientas adicionales».

(BioFab)

«Nuestro objetivo es ofrecer una prótesïs más versátil, adaptable y asequible, que realmente facilite la autonomía en el día a día y priorice las necesidades reales de los usuarios», explica el director científico de BioFab, Javier Esclapés. Entre las ventajas de este innovador diseño, Isabial ha precisado que la cazoleta está fabricada con un material flexible, lavable, biocompatible y confortable para el contacto directo con el usuario, «aspecto que garantiza un ajuste ergonómico y adecuado durante su uso prolongado».

El cuerpo del dispositivo se imprime del material que más se ajusta a la funcionalidad que va a desarrollar. Por ejemplo, en el caso del módulo para cocinar de manera autónoma, es de un material rígido, resistente al impacto y con alta tolerancia al calor para facilitar la limpieza y mantener unas medidas higiénicas adecuadas.

Con información de: Infosalus

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